sábado, 4 de noviembre de 2017

“Los Adolescente y Jóvenes traen a la Iglesia una exigencia, un miedo y un deseo”.

“Los Adolescente y Jóvenes traen a la Iglesia una exigencia, un miedo y un deseo”. P. Jorge Galán Piña

Recientemente leí en un artículo de la revista NPG “Notas de pastoral juvenil”, la siguiente frase de (Gioele Anni), “Los jóvenes traen a la Iglesia una exigencia, un miedo y un deseo”. (NPG, La voz de los protagonistas. Una revolución gentil, Febrero 2017, 17) Ahora intentaré poner por escrito desarrollando estas ideas y al mismo tiempo recabar algunas de las voces de aquellos adolescentes y jóvenes que a lo largo de 5 años acompañé.
La exigencia de los adolescentes y jóvenes en relación a la Iglesia, sacerdotes, religiosas y laicos que se dedican al acompañamiento juvenil, no es otra que la coherencia de vida. Un testimonio alegre y coherente, en el que, lo que se les predica, se encarna en la vida cotidiana. Exigen el respeto a su ser y a lo que son, son personas, son sujetos; no objetos que podemos manipular y usar para intereses personales, institucionales, mezquinos o de poder. Como Carlo Maria Martini decía: “Nadie en la Iglesia es un objeto, un caso o un paciente al que debemos tratar, y menos aún lo es la juventud. Por tanto, no tiene sentido alguno sentarse ante el escritorio y pensar como hemos de conquistar a los jóvenes o construir confianza: ellos tienen que regalárnosla. Ellos son sujetos que están frente a nosotros, con los que buscamos una relación de iguales y un intercambio. Los jóvenes tienen algo que decirnos” (Martini- Sporschill: 2008, 76). En la actualidad todos hablan de los adolescentes y jóvenes dentro y fuera de la Iglesia, pero son pocos los que se atreven a escuchar sus inquietudes, sus sueños, sus anhelos, sus miedos, sus propuestas, etc. El papa Francisco refiriéndose a esta dificultad dice: “A los adultos nos cuesta escucharlos con paciencia, comprender sus inquietudes o sus reclamos, y aprender a hablarles en el lenguaje que ellos comprenden”. (EG 105).Y es que escuchar requiere sabiduría, tiempo y paciencia. Una pastoral de la escucha y del encuentro que genere una comunicación.
Las últimas investigaciones y encuestas reflejan que los jóvenes reflejan un mayor miedo a fallar, a fracasar. En su vida cotidiana traen este miedo como impregnado, no sabemos si es fruto del cambio cultural o de su misma inseguridad que traen consigo mismos. Quienes se dedican al acompañamiento juvenil tienen que superar este gran reto de aceptar y continuar sin juzgar este miedo que se manifiesta en cada adolescente y joven. Como dice el sociólogo italiano Alessandro Castegnaro “la mirada del que camina junto con los jóvenes es poner preguntas, escuchar, dar la palabra, no juzga y si hay necesidad tiende la mano, para ayudar a levantarse y sanar” (Castegnaro: 2013, 184). Sin embargo, es lamentable escuchar de los que acompañan a las generaciones juveniles expresiones como estas; “No escuchan”, “No sirven para nada”, “No lo pueden hacer”, “Siempre es así”, “No se comprometen”, “No se puede confiar en ellos”, “Son inmaduros”, etc. La confianza es un signo de seguridad, el “¡Confío en ti!”, “¡Tú puedes hacerlo, tienes la capacidad!”; no es otra cosa que darles un voto de confianza. Fortalecer la idea de “¡Yo apuesto por ti!”.
Finalmente el deseo, los adolescentes y jóvenes tienen un deseo auténtico de servir a la comunidad, de hacer algo por los más frágiles, los más necesitados, los que están pasando por desgracias; tienen el deseo de dar algo, de ser tomados en cuenta, de ofrecer parte de lo que son y de lo que tienen: Un gran corazón que se sensibiliza ante la necesidad y el dolor. El pasado mes de enero el papa Francisco dirigía una carta a los jóvenes y una de las frases que me llamó la atención fue: “Un mundo mejor se construye también gracias a ustedes, que siempre desean cambiar y ser generosos” (Francisco, Carta a los jóvenes, 2017).  La Iglesia tiene millones de corazones de adolescentes y jóvenes con los cuales puede contar, si es que así lo desea.
Bibliografía consultada.
SINODO DE LOS OBISPOS XV ASSEMBLEA GENERALE ORDINARIA, Los jóvenes, la fe y el discernimiento vocacional. Documento preparatorio con carta del papa Francesco., San Pablo, Madrid 2017. p. 7.
FRANCISCO., Evangelii gaudium. Exhortación apostólica sobre el anuncio del Evangelio en el mundo actual, LEV, Città del Vaticano 2013.
ANNI G., Las voz de los protagonistas: una revolución gentil; en “NPG” Notas de pastoral juvenil. (2017) 16-20.
CASTEGNARO A.– DAL PIAZ G. – BIAMMI  E., Fuori dal Recinto. Giovani, Fede, Chiesa: uno sguardo diverso, Ancora, Milano 2013. p. 184.
MARTINI C.M., SPORSCHILL G., Coloquios nocturnos en Jerusalén, San Pablo, Madrid 2008. p. 76.

4 comentarios:

  1. Excelente texto, ya que en mi experiencia como docente de adolescentes y jóvenes y madre de adolescentes, soy testigo de sus exigencias en relación de la iglesia, ellos no quieren imposiciones, manipulaciones,ni cuestionamientos por su mundo revolucionado. Temen fallar y ser condenados. Exigen congruencia entre la teoría y la practica, respeto a su ser y lo que son, comprensión, acompañamiento, tiempo y amor.
    Los jóvenes tienen miedo a fracasar, por ello necesitan de la iglesia, los sacerdotes, los religiosos, los laicos y los profesores el acompañamiento, el espíritu de servicio, el ejemplo para construir entre todos un mundo mejor.

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  2. Me deja una exigente reflexión, ya que al día día trato tanto en el colegio como en mi hogar con adolescentes, lo que me pone a pensar que importante es buscar que el adolescente nos regale su confianza, como lo dice el texto,está sencilla palabra generará tantos cambios en este ser que es como si fuera una fuente de vida nueva y que todo lo que lo rodee floresera, y he estado completamente segura que eso pasa pues en esta larga experiencia de docente gracias a Dios me han tocado adolescentes que me han regalado su confianza y los cambios que han generado han Sido sorprendentes y muy positivos, puedo decir que dentro del corazon de cada adolescente hay una veta de amor limpio y poderoso que al tan solo empezar ha regalarnos su confianza, cambia ese ser humano para bien y es una gran alegría cuando eso les sucede a nuestros adolescentes, pero puedo también, decir que muchos de los adolescentes con problemas de regalarnos su confianza ha Sido los grandes problemas que se generan en sus hogares con sus seres queridos, la falta de comprensión, de charla con ellos, de convivir en familia, de Caminar juntos de la mano con ellos guiando, no resolviendoles cada uno de sus problemas, si no acompañarlos y brindarles la mano por si resbalan o caen para q vuelvan a levantarse y seguir adelante, con la bendición de Dios.

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  3. LLM
    Analizando un poco más a fondo, en la actualidad los jóvenes exigen más de las autoridades en este caso la iglesia.
    Los jóvenes de hoy a veces ya no viven del ejemplo, una iglesia que les de confianza permitirá que los jóvenes se acerquen y confíen en ella, pero ¿Cómo confiar en algo que no conocen?, creo que ahí está el papel de los cristianos, que, proclamando con el ejemplo de amor, paciencia, cobijo, entre otras podríamos acercar a los jóvenes que además de cuestionar, ambicionan enfocar sus energías en Dios. No podemos ir viviendo de forma individual, si queremos que nuestra iglesia crezca en compañía de los jóvenes, debemos permitir que se acerquen sin ser cuestionados de forma liberal, debemos adentrarnos a conocer sus inquietudes por la iglesia y enseñarles como el amor de Dios, no tiene que ver con la edad.

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  4. Qué texto tan interesante. Estoy totalmente de acuerdo. Yo lo aplico con mis alumnos, con mis hijos y con la gente en general.Siempre procuro transmitirle buena vibra y hacerle saber que creo en ellos, que lograrán su objetivo y que no deben desesperarse. Sobre todo les hago saber que la presencia de nuestro Padre amoroso, siempre estará presente, protegiéndolos y guiándolos para lograr sus objetivos...bendiciones profesor Falconi.

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